
Mala Onda, Alberto Fuguet ***
Terminado de leer el 7 de Mayo de 2009
Nuevamente leí Mala Onda para acompañar la lectura del curso. Hace tiempo que no lo leía y me gustó leerlo. La puesta en común que hice en los cursos no me resultó como yo quería, como que no embalaron mucho con el libro y además había otro (El Lazarillo de Tormes) entonces se distrajo la atención de esta novela. Igual comentaron las típicas cosas que se comentan cuando se lee este libro: hubo cierto “escándalos” por las escenas descritas; les gustó reconocer su ciudad y hubo una niña (grande ella) que estaba mirando a sus compañeros con el mismo desdén de Matías Vicuña, así como para abajo, bien despreciativa.
A mí esta vez no me afectó tanto, ya que parece ser que ya superé la adolescencia donde a veces me sentí tan identificado con el mundo interior de Matías. Y hasta la novela me pareció menos buena que otras veces, pero me encanta leerla y descubrirla en toda su inocencia y sus errores. Es como leerse. O sea uno es Mala Onda. Uno se quiere un montón, pero cuando se lee a sí mismo, se encanta pero tiende a encontrar los mismos errores y tics de siempre.
Salud por Mala Onda.
Terminado de leer el 7 de Mayo de 2009
Nuevamente leí Mala Onda para acompañar la lectura del curso. Hace tiempo que no lo leía y me gustó leerlo. La puesta en común que hice en los cursos no me resultó como yo quería, como que no embalaron mucho con el libro y además había otro (El Lazarillo de Tormes) entonces se distrajo la atención de esta novela. Igual comentaron las típicas cosas que se comentan cuando se lee este libro: hubo cierto “escándalos” por las escenas descritas; les gustó reconocer su ciudad y hubo una niña (grande ella) que estaba mirando a sus compañeros con el mismo desdén de Matías Vicuña, así como para abajo, bien despreciativa.
A mí esta vez no me afectó tanto, ya que parece ser que ya superé la adolescencia donde a veces me sentí tan identificado con el mundo interior de Matías. Y hasta la novela me pareció menos buena que otras veces, pero me encanta leerla y descubrirla en toda su inocencia y sus errores. Es como leerse. O sea uno es Mala Onda. Uno se quiere un montón, pero cuando se lee a sí mismo, se encanta pero tiende a encontrar los mismos errores y tics de siempre.
Salud por Mala Onda.

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